Recordar (para aprender algo nuevo)

Al abordar un nuevo tema de aprendizaje (y la innovación está ligada al aprendizaje y a la novedad) la idea clave para construir el conocimiento (que se realiza en base a piezas de conocimiento) es recordar. Significa que después de estudiar un tema (libros, notas, web…), más importante que realizar esquemas conceptuales o subrayados es realizar una autoevaluación escribiendo (o dibujando), recordando, en torno a las ideas clave del tema. Hay estudios científicos que sostienen este enfoque. Lo primero para aprender, recordar. ¿Qué sé de este tema? ¿Cuáles son sus ideas clave? ¿Dónde está el límite de mi conocimiento?

Al recordar estamos haciendo aprendizaje profundo, conectando la memoria de trabajo con la memoria a largo plazo, consolidando así las piezas de conocimiento que fundamentan todo el aprendizaje (como bloques de una construcción física). El recuerdo es la argamasa, el cemento, que consolida el aprendizaje.

Ese test, que es el recuerdo de lo que hemos aprendido, va a ser, además, útil para detectar errores y malas concepciones; qué sabemos bien y qué no tenemos tan claro; se orienta así el aprendizaje.

En muchos casos, solo leer, o subrayar, o realizar un mapa conceptual no produce un aprendizaje consolidado. Es un aprendizaje ilusorio. Es necesario recordar(lo) para fijar mejor las estructuras neuronales que proporcionarán un aprendizaje profundo.

Este trabajo de la memoria, y con la memoria, es como conocer los movimientos de las piezas del ajedrez antes de definir una jugada o una estrategia. Puede ser previo a elaborar mapas conceptuales u otros modelos de conocimiento. Estos son más bien el fruto de una comprensión profunda. Es fundamental, por lo tanto, identificar y comprender bien los conceptos clave, que luego serán palabras o frases subrayadas (no más de una por párrafo), o las entidades a dibujar de un mapa conceptual.

+ sobre el tema en el curso MOOC

Learning How to Learn: Powerful mental tools to help you master tough subjects

Escritura creativa

Escribir es dar una oportunidad al subconsciente. El subconsciente entendido como memoria y actividad mental rica en conocimiento, en emociones, en experiencias. ¿Cómo aflorar esa riqueza? Creando un clima de libertad y sosiego (mental) que facilite, que estimule, que alimente ese afloramiento.

¿Para qué la escritura creativa? Para entender el problema. Para saber que sé de ese tema, cuáles son mis límites, cuales las preguntas importantes y las que no lo son.

La poesía no supone solo contemplar las cosas. Supone entenderlas desde dentro, a través de ellas mismas. No es ver un pájaro, es preguntarse como siente un pájaro (Morgan, 2010, p. 50). Es sumergirse en la realidad para obtener una comprensión diferente, más compleja, de la habitual .

Morgan, C. (2010). What Poetry Brings to Business. The University of Michigan Press.

 

Hablar

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¿Qué se ha hecho ya?

Plantearse la pregunta ¿qué se ha  hecho  ya sobre el problema? Se trata de iniciar un proceso de búsqueda alrededor de lo que se ha desarrollado, estudiado, investigado. Las herramientas pueden son muy  variadas:

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